
Sebastián
Torrejano Munévar
Juan
Un poco de mi vida...

Mi viaje con el arte no empezó en una academia, empezó en mi casa a los siete años, tratando de capturar en papel los personajes que veía en la televisión. Lo que comenzó como un juego de infancia se convirtió, con el tiempo, en una exploración profunda de la forma y el color.
En mis años de juventud, las paredes fueron mi primer gran lienzo. Me sumergí en el universo del graffiti y el diseño de letras, influenciado por la fuerza gráfica de la Brigada Ramona Parra. Allí aprendí que el arte tiene un volumen, una escala y una voz propia que ocupa un espacio en mi vida.


De la oficina al taller...
Sin embargo, mi camino tomó un rumbo que muchos considerarían opuesto: me formé en ingeniería de producción. Durante mucho tiempo, mi cotidianidad estuvo habitada por eficiencias y productividades. Pero lejos de alejarme del arte, el ambiente del mundo corporativo refinó mi mirada. Aprendí que la excelencia técnica es el cimiento de cualquier creación y que la disciplina del ingeniero podía ser la mejor aliada para mi faceta de artista.

Fue en medio de esa estructura donde descubrí la acuarela y me enamoré de su naturaleza impredecible pero exacta. En el agua y el pigmento encontré el vehículo para expresar mi verdadera pasión: la biodiversidad y la riqueza cultural de Colombia y Latinoamérica.
Hoy, mi trabajo es un diálogo constante entre esos dos mundos. Utilizo el acrílico, el grafito y las técnicas mixtas para dar vida a híbridos fascinantes; seres donde la fauna de nuestro país se entrelaza con la simbología indígena y los mundos imaginarios que habitan en mi mente.Radicado ahora en Medellín, sigo en un proceso de aprendizaje, puliendo mi técnica sobre diversas superficies y elevando cada pieza a un nivel superior de detalle. Utilizo la precisión que me dio la ingeniería para darle orden al misterio de la fantasía, creando ventanas hacia mundos donde la magia y la realidad caminan de la mano.
